Paul McCartney en Chile

“La Beatlemanía es un estado mental” decía una voz en off que marcó el cierre de un set donde un DJ hacía remixes de clásicos y covers antes de que las pantallas se encendieran para mostrar la habitual huincha que culmina con un bajo gigante y las secciones finales de “The End” y el acorde de piano final de “A Day In The Life” para que comience lo que un repleto Estadio nacional estaba esperando desde que se anunció a fines del año pasado. Y es que una cita con Paul McCartney inunda a la ciudad de un aire especial. Una fiebre que no podemos controlar y que nos brinda felicidad y dicha para los que nos hemos criado escuchando sus canciones durante toda nuestra vida, y que este año tiene el privilegio de ser la primera fecha de 2019 de la Freshen Up Tour.

No importa cuántas veces lo hayas visto antes, los nervios te consumen en la cuenta regresiva.  Eran 51 mil historias diferentes las que se juntaban en el recinto de Ñuñoa. Vas con tus papás. Con tus hermanos. Con tus hijos. Con tu pareja. Con tu familia. Con tus amigos de siempre. Los corazones que bombean como respuesta a las melodías que resuenan desde que entras por Grecia y que te acompañan hasta tu lugar en la cancha, tu asiento en las tribunas o tu silla numerada en la parte de adelante. No importando de dónde vengas, el sentimiento es el mismo.